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Uruguay, Stagnari y el mejor Tannat del mundo

Verónica Martorell — 22/11/2013

El mes pasado visité Uruguay. Uno de esos viajes relámpago de trabajo sin previo aviso, de los que no te da tiempo a asimilar ni a organizar. Cuatro noches en Montevideo, dos en Air Europa y una agenda de trabajo bastante apretada: ponencias, reuniones, cenas. A pesar de lo inesperado del viaje pensé: que suerte la mía, no he visitado nunca la tierra de Galeano y me apetece muchísimo disfrutar de su gastronomía y de sus vinos. Con poco más de tres millones de habitantes, Uruguay se caracteriza por ser una gran potencia ganadera y agrícola. Fijaros lo que dice su Ministro de Comercio: “ Uruguay es un país en donde somos más animales que gente: somos tres millones y medio de personas y tenemos cuatro vacas y tres ovejas por persona ”. Afirmación rotunda. A pesar de ser tan pequeño, es uno de los grandes productores de vino de Sudamérica, junto a Chile y Argentina, como dice una canción popular de la América meridional, a estos tres países les unen tres tradiciones: guitarra, mate y vino. Además, Uruguay está ubicado entre la latitud 30º y 35º, la misma que la de algunos otros países grandes productores como Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda o los ya mencionados Chile o Argentina. Dicen que el clima, el suelo y la orografía recuerdan a Burdeos, con temperaturas no más altas de 35ºC en verano. Desde luego ayuda la cercanía al océano Atlántico que modera la temperatura durante los meses de verano y proporciona una buena amplitud térmica en los meses de vendimia, asegurando con esto la buena maduración de las uvas.

El auge del enoturismo

El primer día de estar en Montevideo pude ya comprobar que, al igual que sucede con el fútbol, allá todo el mundo parece saber de vinos, y eso…. me encanta. No porque sepan más o menos, sino sobre todo, por cómo lo transmiten. Cualquier montevideano/a cuenta con orgullo durante cualquier cena, comida o picada (nuestro momento de aperitivo o raciones) las peculiaridades y astringencias de su uva tannat. Creo que esta forma de socializar en torno al vino es un gran potencial de cara, por ejemplo, al enoturismo, un sector cada vez más en auge en el pequeño país. Las bodegas uruguayas se han convertido en un gran objetivo para los turistas. Había leído que el enoturismo estaba centrado principalmente en sus vecinos argentinos, particularmente en los porteños interesados en conocer los secretos de Baco, y a los que les resulta menos costoso y más sencillo acercarse a Uruguay que hacerlo a las bodegas de Mendoza, Neuquén o Salta. Al estar allí pude comprobar que, además del turismo de los vecinos del otro lado del Río de la Plata,  sus otros vecinos, los brasileños, también están arrasando en estos momentos. Se ha creado un interesante circuito de enoturismo en Uruguay: Los Caminos del Vino , se trata de un grupo de bodegas familiares uruguayas que bajo el paraguas de la Asociación de Turismo Enológico del Uruguay (ATEU) pretenden dar a conocer y fomentar la cultura del vino. La ATEU también ha apostado por el Día de la Vendimia en el mes de marzo, el Festival del Tannat y el Cordero , en junio, o el Festival de la Poda en agosto.

La tannat

Con sus vinos, Uruguay ha sabido posicionarse y colocar a la uva tannat como cepa identitaria del Uruguay. La tannat llegó a Salto, en el norte del país en 1860, llamándose entonces harriague, apellido de Don Pascual, un vasco-francés que se instaló en la zona. Harriague llegó a cultivar 200 hectáreas de tannat en la zona de Salto, obteniendo ya por entonces importantes premios internacionales y exportando vino hacia Francia en toneles de madera de roble. Harriague escogió la zona de "La Caballada", ubicada en el valle que forman el río Dayman, reconocido por sus aguas termales naturales, y el río Uruguay, el cual hace frontera con Argentina y desemboca en el impresionante Río de la Plata. La cepa harriague se propagó 500 kms. hacia el sur del país, donde se encuentran la mayoría de las bodegas del Uruguay, en los alrededores de su capital, Montevideo. Lamentablemente la uva desapareció durante la filoxera y renació décadas después. Aunque hoy en día hay plantaciones de tannat en diferentes rincones del mundo, Uruguay es el mayor productor mundial de esta variedad. Los vinos tannat se caracterizan por su gran cuerpo y estructura, que tomen nota las chicas de Vinos con Cuerpo . Pueden distinguirse fácilmente entre otros tintos por su fuerza tánica y desde luego son los más indicados para maridar un bife de vacío, unos chinchulines o cualquier pieza de cordero.

La Bodega Stagnari

Durante mi visita relámpago a Uruguay, además de beber y compartir vinos, nos movimos por el cercano departamento de Canelones, donde se concentra la mayor cantidad de bodegas en el país: Establecimiento Juanicó, Viña Varela Zarranz, Bartora, Casa Filgueira, Bodegas Marichal, Stagnari, Castillo Viejo. Una vez allí elegimos visitar la Bodega H. Stagnari en la Puebla . Lo primero que me impresionó de Stagnari fue su entorno y el espectáculo de colores verdes en esta época del año. Sin duda un disfrute para la vista, mientras paseas entre sus viñedos de altísimas espalderas. Al inicio del post os he dejado una galería de imágenes para que veáis esa gama cromática de verdes. En esta ocasión se cumple aquello de que una imagen vale más que mil palabras. Héctor Stagnari, decidió, al igual que Harriague un siglo antes, cultivar la tannat en Salto, en su terruño original. Gracias a una revisión histórica realizada se sabe que los viñedos "Nueva Hespérides" de Stagnari se encuentran exactamente en el mismo lugar que los de Harriague un siglo atrás. Además de tannat, en Salto también se cultiva cabernet sauvignon, syrah y merlot. Dejando La Puebla, en el sur, para el cultivo de la gewurztraminer, viognier y chardonnay. Quiero destacar que Salto se encuentra a 500 kilómetros de La Puebla y Héctor Stagnari viaja todas las semanas desde Puebla a Salto para controlar los viñedos de, sin duda, uno de los mejores tannat del mundo. Durante nuestra visita a La Puebla, Camila Delgado dirigió nuestro recorrido por los viñedos y la bodega, explicando detalles y anécdotas, así como el proceso de elaboración, envejecimiento y embotellado de los vinos de esta casa. En la sala de degustación nos sirvió varios vinos acompañados de quesos, embutidos y otro picoteo. Catamos el Amaneceres La Puebla Chardonnay 2011, el Tannat Gran Guarda 2011, y cómo no, el triunfador para mí: el Tannat Viejo, una etiqueta multi premiada y reconocida en el mundo entero. Fue imposible no comprar algunos de ellos y traerlos para casa. Me quedé con ganas de más, de mucho más Uruguay, de dar un salto y subir a Salto, o de poder conocer a Héctor Stagnari y, como dice el poema de Galeano, comprobar si cuenta mejor lo que es con la palabra o con sus vinos.

La Uva y el Vino

Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto: -La uva -le susurró- está hecha de vino. Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos. Eduardo Galeano (del Libro de los Abrazos)