Carlos Marco — 02/12/2020
Hoy les presentamos el espumoso André Delorme Blanc Brut como alternativa a la clásica vacilación navideña entre Cava o Champagne . En esta ocasión, traemos un Crémant de Bourgogne a las páginas de la Enoarquía porque tenemos una fijación que nos impele a buscar siempre alternativas, en este caso burbujeantes, que ofrezcan al respetable opciones de indudable calidad a precios razonables.
En Francia se denomina crémant al vino espumoso de calidad elaborado con el método tradicional -antes llamado champenoise- fuera de la zona de Champagne. Para evitar confusiones, hay que afirmar categóricamente que el crémant no es Champagne y así evitar el posible equívoco que, el hecho de que se trate también de un vino espumoso francés, pueda provocar. En el país galo podemos encontrar este tipo de vino burbujeante en Alsacia, Burdeos, Borgoña -que es el caso del vino de hoy-, Die, Jura, Loira, Saboya y Limoux. También podemos encontrar espumosos denominados crémant en el país vecino Luxemburgo.
La denominación Crémant de Bourgogne fue creada en el año 1975 sustituyendo a la anterior de Bourgogne Mousseux , que en la actualidad se utiliza exclusivamente para los tintos -aunque a menudo parezcan rosados- espumosos elaborados principalmente con pinot noir y gamay. Para la elaboración de los Crémant de Bourgogne se puede utilizar cualquier variedad de uva cultivada en Borgoña aunque, curiosamente, no es posible aportar más de un veinte por ciento de gamay a las mezclas. La población de Rully, en la Côte Chalonnaise , idónea para la elaboración de vino espumoso por la finura, acidez y austeridad que proporcionan algunos de sus viñedos calizos y escarpados -a pesar de que, hoy en día, esté más enfocada hacia tintos ligeros de pinot noir y sobrios blancos de chardonnay- es el epicentro de los crémant de la Borgoña.
Precisamente en Rully está enclavada, desde 1942, la bodega André Delorme , responsable de la elaboración de este vino mezcla de pinot noir, chardonnay, aligoté y gamay. La nariz es atractiva y refinada gracias a unas notas típicas de pastelería de calidad y pan tostado, a las que se suma un delicado toque frutal de pera y un poquito de cereza. La burbuja es fina -perfectamente integrada- y tiene buen cuerpo y acidez. Es un espumoso redondo y fresco más que apto para consumir en cualquier ocasión, no sólo en fiestas navideñas. Prueben, por ejemplo, con arroces y asados, hagan el favor. No dejemos que los espumosos queden relegados a celebraciones navideñas y a desagradables duchas en podios deportivos.
Ensayen -por favor- la pronunciación de la denominación Crémant de Bourgogne y del vino André Delorme Blanc Brut, para decirle a los suegros y cuñados, en perfecto francés y a través de WhatsApp, Zoom, Skype o lo que sea, que están bebiéndose un espumoso mucho mejor que el Champagne ese de supermercado -mucho más caro- que les están poniendo, a modo de product placement ostentoso, delante de la cámara del teléfono móvil.